Galardonada con el Premio Planeta en 1954, esta novela es una de las obras tempranas de Ana María Matute. La trama nos traslada a Oiquia, un pueblo pesquero vasco, donde la autora teje una crítica a la hipocresía, la mezquindad y las convenciones de la sociedad burguesa de la época. A través de la mirada de personajes marginales como el adolescente Ilé Eroriak y el viejo titiritero Kepa, Matute utiliza la metáfora de las marionetas para explorar la soledad, el destino y la crueldad humana con una prosa lírica y desgarradora.