La grecia del siglo de Pericles (siglo V antes de Cristo), la de Esquilo, Fidias, Sófocles, Eurípides, Sócrates y Tucídides, es ante todo Atenas, de la que se ha podido decir que fue «la Grecia de Grecia». Pero también es Esparta, donde la vida cotidiana estaba marcada por los imperativos de una sociedad con vocación militar. Robert Flacelière traza, con ágil y magistral pluma, un retrato fiel de las costumbres, ritos y creencias de un pueblo que, a pesar de los siglos, sigue inspirando nuestros comportamientos.