En esta novela, Clara Sánchez aborda un tema de gran impacto social: el de los niños robados en España. La protagonista, Verónica, descubre una antigua fotografía que la lleva a sospechar que tiene una hermana que le fue arrebatada a su madre al nacer. Lo que comienza como una búsqueda personal se convierte en una investigación sobre la identidad y las sombras de un pasado institucional oscuro. La autora combina con maestría el suspense psicológico con el drama familiar, ofreciendo una mirada honesta y conmovedora sobre la memoria y los lazos de sangre que nunca se rompen.