Ensayo crítico escrito por el dramaturgo, crítico y ensayista Ricardo Doménech, centrado en la situación y las tendencias de las artes escénicas en la segunda mitad del siglo XX. El autor disecciona el teatro contemporáneo español e internacional, abordando aspectos como la necesaria renovación de los lenguajes teatrales, el compromiso sociopolítico de los dramaturgos, el papel de la dirección escénica y la nueva posición del espectador frente a la obra.