Novela central de la literatura judío-americana de mediados del siglo XX. Narra la historia de Stern, un hombre que se muda a un suburbio y se siente acosado por una sensación constante de persecución, paranoia y alienación cultural y antisemita. Friedman utiliza un estilo tragicómico para retratar la inseguridad del hombre moderno ante una sociedad que no termina de comprender. Es una exploración mordaz y profunda sobre la ansiedad contemporánea y la lucha por la identidad en un mundo que a menudo resulta hostil.