Obra de gran impacto en su momento, escrita por el biólogo y premio Nobel Alexis Carrel. El libro aborda, desde una perspectiva científica y filosófica, los límites del conocimiento sobre la naturaleza humana. Carrel propone una visión holística que intenta reconciliar la biología con la espiritualidad y la sociología, argumentando que el ser humano debe ser comprendido en su totalidad, más allá del reduccionismo mecanicista. Aunque ha sido una obra sujeta a debate por sus posturas controvertidas, sigue siendo un texto histórico fundamental para entender el pensamiento científico y humanista de la primera mitad del siglo XX.