Ensayo político de Enrique Ruiz García centrado en la problemática del imperialismo cultural y la necesidad de autonomía intelectual en las naciones en vías de desarrollo. El autor examina cómo la estructura de poder internacional se perpetúa a través de la influencia cultural, abogando por un proceso de descolonización del pensamiento. Es una obra fundamental para comprender el pensamiento político anticolonialista de la segunda mitad del siglo XX y los debates sobre soberanía nacional y dependencia cultural que marcaron la época.