Segunda novela de Juan Goytisolo, representativa de su primera etapa literaria vinculada al realismo social. La trama explora la rebeldía de un grupo de jóvenes estudiantes que conspiran contra el régimen político de la época. El libro es un testimonio importante de la inquietud ideológica y existencial de la juventud española de los años 50, analizando las tensiones entre la acción política y la realidad personal.