Una evocación del esplendor cortesano transformada en pieza contemplativa. Sus formas volumétricas y la blancura luminosa crean un diálogo con la luz que atraviesa los espejos incrustados en el vestido, generando reflejos sutiles que animan el espacio. El trabajo artesanal en la resina captura cada detalle de ornamentación, desde los pliegues del tocado hasta los bordados geométricos que recorren la silueta. Más allá de un adorno, es una declaración de elegancia atemporal que transforma cualquier rincón en galería privada.