El lobo más grande que haya pisado la tierra fue el lobo gigante. Durante más de 100.000 años, este feroz animal creció y vivió en manadas de 30 o más, lo que le permitió enfrentarse a enemigos tan gigantescos como el oso de cara corta o el tigre dientes de sable. Pero incluso la inmensa fuerza de la manada no pudo salvarlo de la extinción, aunque su primo más pequeño y menos temible, el lobo gris, logró sobrevivir de manera misteriosa.