Detrás de los muros de una aislada cárcel, los convictos son deshumanizados hasta el absurdo por el sádico Cap. Munsey. Un sádico alcaide de prisión provoca un amontinamiento entre los detenidos para así masacrarlos a gusto; las cosas no le saldrán tan bien como preveía. El médico de la prisión no se cansa de repetir "Nadie escapa, nadie escapa jamás".