En la educación sentimental de cada asturiano y asturiana La Santina tiene un lugar similar al de la fabada, la gaita, la sidra, el cuélebre o las olas del Cantábrico. La estatua de la virgen no es muy grande, pero esa característica le ha valido su propia canción, cuyos primeros versos dicen: “La virgen de Covadonga/ye pequeñina y galana”.