Frank John Riesling Brut -36- es un vino espumoso blanco elaborado por Weingut Frank John usando la variedad Riesling en sus viñas de Pfalz, en Alemania. Este Riesling Sekt procede de un trabajo de marcada precisión artesanal: uva prensada en racimo entero, crianza en grandes fudres tradicionales del Palatinado y posterior segunda fermentación en botella, con una permanencia de 36 meses sobre lías. El resultado es un espumoso alemán de enorme pureza, certificado en cultivo ecológico/biodinámico, que reivindica la grandeza del Riesling como variedad capaz de ofrecer burbuja fina, tensión mineral y profundidad aromática. En nariz muestra una expresión fresca y vertical, con notas de manzana amarilla, melocotón, cítricos, hierbas finas, flor blanca y un fondo sutil de brioche. En boca destaca por una burbuja muy fina, acidez viva, perfil seco y sensación salina, con un final cremoso, preciso y largo. Es un espumoso elegante y gastronómico, más cercano en ambición a los grandes vinos de método tradicional que a un simple aperitivo. Ideal para servir entre 8 y 9 ºC, funciona magníficamente como aperitivo de alto nivel, pero también acompaña pescados, cocina asiática, ternera blanca, quesos curados y platos de inspiración mediterránea. Su tensión, limpieza y profundidad lo convierten en una referencia muy seria dentro del nuevo Sekt alemán de calidad. Frank John conoció a Gerlinde, su mujer, estudiando en la universidad, donde ella cursaba biología agrónoma y él ingeniería agrónoma con un enfoque en viticultura, el estudio del suelo, la nutrición de las plantas y microbiología. Años después encontraron en el Palatinado una forma de poner en práctica su amor por la naturaleza haciendo vino de forma respetuosa con la naturaleza y el medio ambiente y se mudaron allí en 2003 con sus hijos Dorothea y Sebastián para fundar la bodega. Frank ya conocía la zona pues su abuela era propietaria de la granja de la que surtía de productos al restaurante en el que trabajaba como chef. En Frank John, comenzaron a trabajar en biodinámica desde el principio con una visión, la de elaborar vinos tradicionales de forma artesanal, con total atención al detalle lo que incluye un suelo en perfecto estado microbiológico y en equilibrio con la naturaliza. Con ese propósito elaboran vinos de gran finura, con un perfil intenso y sabroso pero con una delicadeza mineral. Para ellos, esto implica trabajar en biodinámica (certificada desde 2012), ser muy riguroso con la selección y mucha paciencia en la bodega, para que los vinos encuentren su madurez y su equilibrio sin la presión de sacarlos al mercado rápidamente. La bodega está certificada como Neutral en consumo de carbono desde 2021. Prueba de lo draconiano de su estilo fue el desastre que tuvieron que afrontar en 2006 cuando una noche tropical arruinó todo el trabajo del año. Cuando la tarde anterior estaban planificando la vendimia para la mañana siguiente, no sospechaban que aquella noche de finales de septiembre el termómetro marcaría 25ºC y vendría seguido de una lluvia torrencial que hizo que los racimos engordaran y reventaran, arruinando una cosecha que se preveía fantástica. Los John decidieron vender la uva y no hacer vino aquél año. La calidad por delante de todo. Ayudados por sus hijos DOrothea y Sebastian, hoy parte de la bodega, cultivan en biodinámica, vendimian a mano, dejan que los vinos fermenten espontáneamente (tanto la alcohólica como la maloláctica) crian los vinos en fudres durante más tiempo de lo que es habitual y añaden una cantidad mínima de azufre sólo antes de embotellar, usando corchos de calidad y dejando los vinos reposar en botella en la bodega antes de sacarlos al mercado.