El puzzle terminado reproduce Baile en el Moulin de la Galette, una escena amplia y muy viva en la que Renoir mezcla parejas bailando, mesas ocupadas y figuras en conversación bajo los árboles. Al montarlo, destacan enseguida los contrastes entre los vestidos claros, los sombreros de paja, las chaquetas oscuras y los puntos de luz repartidos por la parte superior, con una paleta de azules grisáceos, crema, verde oliva y reflejos dorados. Es un 1000 piezas agradecido para quien disfruta imágenes con mucha figura humana y zonas diferenciadas, aunque también tiene partes más exigentes en los fondos de follaje, las sombras y las pinceladas sueltas típicas del impresionismo. Su formato horizontal de 69 x 50 cm permite que la escena respire bien una vez terminada y le da un resultado muy decorativo si quieres enmarcarlo. Encaja especialmente con aficionados a los puzzle obras de arte que prefieren composiciones narrativas, con movimiento y muchos pequeños focos de atención, en lugar de una imagen estática o simétrica. Además, se trata de una de las pinturas más reconocibles de Renoir, algo que aporta valor cultural inmediato al resultado final sin perder atractivo como puzzle de sobremesa.