Propiedades y principios activos La equinácea es una planta perenne originaria de países de Norteamérica. De ella se utilizan su raíz y flores ya que poseen propiedades inmunoestimulantes que la convierten en un útil remedio contra bacterias y virus. La equinácea es un gran antiviral, cuya acción principal es reforzar el sistema inmunitario y aumentar las defensas. De esta forma protege a nuestras células de posibles virus. Tiene también propiedades antibacterianas y antifúngicas, especialmente frente algunos hongos. Es antiinflamatoria, antiedematosa y antioxidante. Los productos con equinácea aumentan su demanda durante los meses de otoño e invierno, ya que puede ayudar a acortar, incluso a evitar, los signos de resfriado, gripe y otras enfermedades propias de estas estaciones como la faringitis o sinusitis. Por otra parte, esta planta también puede usarse externamente para curar y cicatrizar heridas, ya que contribuye a la formación de tejido de granulación (el encargado de que nuestras heridas se curen). Algunos de los usos de la equinácea pueden ser: Evitar resfriados Tratar quemaduras, eccemas, herpes Combatir todo tipo de infecciones: urinarias, genitales, de encías, etc Útil en problemas digestivos Cabe destacar que la equinácea es también abundante en vitaminas B y C, y en minerales como el hierro, magnesio, calcio y sodio. ¿Sabías qué? La equinácea ya era usada en la antig edad por las tribus americanas y que hasta el siglo XX no se introdujo en la medicina tradicional. Ingredientes Humectante: glicerina, agua. Extracto liofilizado de equinácea (Echinacea purpurea Moench, p. aérea) 540 mg. Gamma-ciclodextrinas 140 mg. Alfa-ciclodextrinas 140 mg. Modo de empleo y advertencias Adultos, 1 ml 3 veces al día diluido en agua.