Considerada unánimemente como una de las cumbres de la novela histórica en lengua castellana sobre la etapa del descubrimiento y la Conquista. El diplomático e historiador Salvador de Madariaga traza una ambiciosa epopeya coral que se inicia siguiendo paralelamente a la familia Manrique en la Castilla renacentista y a los herederos de Nezahualpilli en la capital mexica, Tenochtitlan. La genialidad de la obra reside en el meticuloso retrato de los choques teológicos, militares y sociales que se producen con la llegada de Hernán Cortés, huyendo de reduccionismos históricos para humanizar a conquistadores y conquistados con igual profundidad.