Ganadora del Premio Azorín en el año 2000, esta novela es una de las obras más potentes de Dulce Chacón. Ambientada en la Extremadura de la posguerra, la trama arranca con un asesinato en un cortijo que sirve de pretexto para explorar las profundas diferencias sociales, la lealtad y los amores silenciados entre los dueños de la tierra y quienes la trabajan. Una narrativa coral que rescata la memoria de una época dura con una sensibilidad excepcional.