Por primera vez, en Terror From Destiny no hay un asesino (ni secuaces) con el que luchar. Al menos, no uno que puedas ver o atacar. En cambio, el asesino es la muerte, el destino o el destino (elige tu veneno) y se irá llevando lentamente las vidas de las víctimas predestinadas, cinco víctimas especiales que vienen con la viñeta y siempre están en juego, independientemente de la ubicación en la que te encuentres. Debes salvar a tantas de estas víctimas predestinadas como puedas, y por cada víctima que no logres salvar, el destino te cobrará un alto precio al final del juego. Sin embargo, hay una trampa (¿no la hay siempre?): las víctimas predestinadas deben salvarse en un orden MUY específico, un orden del que no tienes ni idea al principio del juego. Si cometes un error y salvas al deportista antes de salvar a la animadora, el destino no se tomará con agrado tu intromisión.