Esta novela constituye el cuarto y último volumen de la aclamada tetralogía protagonizada por Joel Gustafsson. Mankell, maestro del género policial, demuestra aquí su versatilidad en la narrativa de formación (bildungsroman). Joel, a punto de cumplir quince años, decide emprender un viaje físico y espiritual hacia el norte de Suecia para encontrar a su madre, quien lo abandonó años atrás. La obra destaca por su atmósfera gélida y melancólica, así como por la profundidad con la que retrata el paso de la niñez a la madurez.