Manuel Fraga reflexiona en este libro sobre la articulación del Estado español dentro del marco europeo. La obra analiza la importancia de las regiones como entidades políticas y sociales, defendiendo un equilibrio entre la identidad regional, la unidad nacional y la integración en Europa. Es un texto fundamental para entender el pensamiento de uno de los políticos clave de la Transición española y el desarrollo del Estado de las Autonomías.