Bertrand Russell ofrece en este libro un análisis prospectivo sobre el futuro de la civilización tras la Segunda Guerra Mundial. El autor examina problemas globales como la amenaza nuclear y la desigualdad, proponiendo soluciones basadas en la cooperación internacional y el uso ético de la ciencia. Es un texto cargado de un pragmatismo esperanzador que busca encontrar un camino hacia la paz duradera.