Un clásico de la narrativa mexicana contemporánea. El libro se compone de una serie de relatos cortos protagonizados por diversas mujeres (tías, madres, hijas) en la Puebla de mediados del siglo XX. Con un estilo ágil y lleno de encanto, Mastretta retrata a mujeres que, mediante el ingenio, la sensualidad o la valentía, logran sortear las limitaciones de una sociedad patriarcal y tomar las riendas de su propio destino.