Una ambiciosa novela histórica ambientada en la Barcelona del siglo IX. La trama se sitúa en una ciudad fronteriza, devastada por los ataques sarracenos y asfixiada por la opresión feudal. La llegada del obispo Frodoí supone un punto de inflexión para una población que lucha por sobrevivir y reconstruir su identidad. Ferrándiz logra un fresco detallado de la Alta Edad Media, combinando con rigor el rigor histórico sobre la Marca Hispánica con una narrativa de intrigas, traiciones y la lucha por la justicia en una de las épocas más oscuras y fascinantes de Cataluña.