Esta novela forma parte del célebre ciclo de los Rougon-Macquart del maestro del naturalismo francés, Émile Zola. La trama se sumerge en el mundo artístico del París de la segunda mitad del siglo XIX, narrando la lucha desesperada de Claude Lantier por alcanzar la perfección pictórica. La obra es ampliamente reconocida por sus tintes autobiográficos, ya que Zola se basó en su amistad con pintores como Paul Cézanne para retratar las obsesiones, el genio y las frustraciones de la vanguardia artística de la época.