Esta novela histórica sumerge al lector en la Roma renacentista de principios del siglo XVI, bajo el convulso papado de Julio II. La trama se desencadena tras el hallazgo del cadáver de la cortesana más famosa de la ciudad, protegida del propio Pontífice. La investigación del crimen sirve de guía para recorrer las intrigas palaciegas, los talleres de los grandes artistas de la época y los oscuros callejones del Trastévere. Walz logra un equilibrio notable entre el suspense de la trama criminal y una ambientación histórica detallada que recrea el esplendor y la corrupción de la Ciudad Eterna.