Novela clásica que inspiró la célebre película homónima de René Clément. Ambientada en la Francia de 1940 bajo la sombra de la Segunda Guerra Mundial, narra la historia de Paulette y Michel, dos niños que, rodeados por la tragedia y el éxodo, crean un mundo secreto y macabro para procesar la muerte. Boyer construye una obra conmovedora y perturbadora sobre la inocencia interrumpida y la capacidad de la infancia para refugiarse en el ritual frente al horror del mundo adulto.