Una cascada de luz que danza con cada gesto. Estos pendientes son una obra de arte que fusiona la sofisticación de un aro de diamantes con la delicadeza de un colgante articulado. El aro se ajusta elegantemente al lóbulo y está adornado con un fino pavé que realza su brillo. De él pende una delicada cadena de estilo “rivière”, formada por cuatro diamantes de mayor tamaño engastados en garras para maximizar su exposición a la luz. En conjunto, la pieza suma 0.98 quilates de diamantes naturales de calidad G-SI1, una garantía de excelente color y una claridad que se traduce en un fuego y un destello excepcionales. Elaborados en oro amarillo de 18 quilates, incorporan un cierre catalán (o de bisagra), reconocido por ser uno de los más cómodos y seguros.