Una pareja de obras que capturan la esencia del movimiento y la profundidad. El primero, con su composición de rectángulos superpuestos en tonos cálidos, genera ritmo visual a través de líneas precisas y capas de color que dialogan entre sí. El segundo despierta la imaginación con sus trazos ondulantes en relieve, como si capturara el flujo natural del aire o el agua congelada en el tiempo. La combinación de ambas piezas crea una narrativa visual coherente, transformando cualquier espacio en una galería de contemplación.