Una figura etérea que captura la elegancia atemporal de la porcelana clásica reimaginada en resina. La silueta delicada de una joven se eleva sobre un voluminoso vestido cuya falda se abre como un abanico de hojas entrelazadas, creando un efecto de movimiento suspendido. El acabado plateado confiere un brillo sofisticado que refleja la luz, transformando cada rincón del espacio donde descansa. Pieza que dialoga entre lo figurativo y lo abstracto, perfecta para quien busca un acento decorativo con personalidad y refinamiento.