Una pieza que captura la esencia de lo atemporal. Su superficie muestra la transición gradual entre tonos tierra y blanco, como si el tiempo hubiera dejado su huella en la cerámica. El asa curva invita a sostenerlo, a sentir la textura de sus paredes. Perfecto para flores secas, ramas naturales o simplemente para existir en silencio sobre una repisa, contando historias sin palabras.