Una gallina de cerámica con carácter que trae a tu escritorio toda la personalidad del campo. Su plumaje ondulante en tonos azules y blancos contrasta con un rojo vibrante que captura la mirada, convirtiéndola en mucho más que un práctico sujetapapeles. Cada detalle, desde la postura altiva hasta los detalles en las patas, cuenta una historia de artesanía tradicional que respeta los gestos cotidianos.