Una pareja de frutas esculpidas que capturan la esencia de la naturaleza con elegancia minimalista. Cada pieza, trabajada en blanco marfil con detalles en plata envejecida, trae consigo la serenidad de un huerto suspendido en el tiempo. Sus formas redondeadas y hojas texturizadas crean un diálogo visual perfecto para espacios que buscan sofisticación sin artificio. Ideales para quienes desean que sus interiores respiren autenticidad y calma.