Una pieza que captura la elegancia natural en su forma de bulbo redondeado. Las rayas ocres y marrones danzan sobre la cerámica blanca, dibujadas con la precisión de manos expertas. Su presencia genera una atmósfera sofisticada en cualquier rincón, transformando flores simples en una composición visual completa. La textura y las pinceladas revelan la autenticidad de lo hecho a mano, confirmando que cada ejemplar es único.