Una pieza que convierte el recibidor en un espacio de contemplación. Esculpida a partir de la raíz natural de la teca, cada curva cuenta la historia del crecimiento y la resistencia del árbol. Su acabado decapé blanco suaviza la fortaleza de la madera, creando un contraste poético entre la dureza del material y la delicadeza del tratamiento. Una consola que no solo guarda, sino que inspira.