Un cojín que respira equilibrio entre texturas contrastadas. La combinación de algodón suave y terciopelo crea una experiencia táctil envolvente, mientras sus rayas horizontales aportan movimiento visual sin renunciar a la serenidad. Los flecos anudados en los extremos añaden carácter bohemio, transformando cualquier rincón en un espacio con personalidad propia. Desenfundable y resistente, es la pieza que invita a relajarse sin compromisos.