En el año 1863, Lantier encuentra trabajo en una mina de carbón en Voreux. Ahí el trabajo es rudo, los salarios miserables y las medidas de seguridad e higiene inexistentes. Lantier, que ha sido enviado para organizar la actividad sindical, deberá hablar con los mineros y concienzarlos acerca de sus derechos. Hennebeau, el patrón de la mina, rechaza cualquier diálogo sobre las condiciones laborales de los mineros, por eso, cuando los salarios vuelven a bajar, se declara una feroz huelga idefinida.