A principios del siglo XX, la isla de Bastøy (Noruega) sirve de correccional. Un grupo de jóvenes vive bajo el despótico mando de un superintendente y sus guardias. En lugar de recibir una educación, los jóvenes, cuyas edades están comprendidas entre los 11 y los 18 años, son explotados como mano de obra barata. El joven Erling llega a la isla. Ha matado a golpes a un miembro de la policía militar en defensa propia y será trasladado a una prisión para adultos, donde es posible que sea condenado a muerte. Su único recurso es la fuga.