El rey de Creta tiene dos hijas gemelas, una buena (Ariadna) y otra mala (Fedra). La segunda intenta matar a la primera pero el crimen no se culmina gracias a la intervención de Teseo, príncipe de Atenas. Convertida en la dueña de Creta y con el apoyo de su lugarteniente Sciron, Fedra declara la guerra a los atenienses y los derrota, obligándoles a un tributo de 14 doncellas para alimento del minotauro, ser monstruoso mitad hombre mitad toro. Estos malévolos planes serán frustrados por Teseo, que no sólo reinstaurará a Ariadna en el torno de Creta sino que acabará con el terrible Minotauro.