Cada zona representa un triángulo, lo que permite, al inicio de la actividad, no saber qué saldrá una vez finalizado el cuadro. Uno de los dos cuadros tiene efectos dorados para que el resultado sea aún más espectacular. Esta actividad ayuda a desarrollar la motricidad fina y la paciencia y requiere cerca de 6 horas. Ideal para niños a partir de 7 años.