Breve volumen de carácter autobiográfico en el que la escritora de origen húngaro Agota Kristof repasa once capítulos clave de su trayectoria vital. El relato aborda desde su infancia rodeada de libros en su Hungría natal, el estallido de la guerra, la pobreza de la posguerra y su posterior exilio forzado a Suiza en 1956 tras la intervención soviética. La autora describe con un estilo desprovisto de sentimentalismo el dolor del desarraigo y el arduo proceso de asimilación del francés, una lengua que califica inicialmente como "enemiga" por desplazar su lengua materna, pero que terminaría convirtiéndose en su definitivo vehículo de expresión literaria.